La última perla dorada
Incapaz de ayudar a sus amigos en problemas,
Leiyus debió en su lugar hacer frente a Ráfaga mientras el resto de sus aliados
peleaban contra Delta, quien terminó por lastimar de gravedad a Astrid durante
su encuentro. Entonces apareció Sanhgine en escena…
Pequeñas gotas de sangre caen al suelo desde
la espalda de Delta, en el momento en el que ella da un paso atrás al
percatarse de la presencia de Sanhgine. -¡Quién diablos eres tú!
Sanhgine le responde con una mirada fría, para
luego volverse hacia donde se encuentra Kindolf, quien en esos momentos sostiene
en brazos a su hermana mal herida. -¿…cómo está Astrid? –le pregunta el vampiro
al caballero con voz calma, apenas audible.
Kindolf –…está respirando, pero tengo que
administrarle una pócima de recuperación cuanto antes –responde, tratando de
mantener la compostura.
Sanhgine -Lo dejo en tus manos… –le confía a
Kindolf antes de caminar hacia Delta y detenerse a pocos metros de ella.
Sin perder tiempo Kindolf saca de su bolsillo
la pócima que le entregó Laurel, y con cuidado se la da a beber a Astrid,
asegurándose de que el líquido no se derrame fuera de su boca.
Delta –¿Así que crees que puedes hacer lo que
tus patéticos amigos no pudieron? –le pregunta al vampiro provocativamente.
Sanhgine –Pruébame –la reta a su vez.











