Una de las tendencias más recientes de la industria de la animación japonesa son los llamados remakes. Versiones modernizadas de series de culto que ayudaron a cementar al anime como una de las formas de entretenimiento más populares a nivel internacional.
Mucho
se ha discutido por parte de los fans que defienden tanto las series de antaño
como sus nuevas versiones, tus gustos y edad probablemente tendrán un gran peso
al momento de elegir con cuál versión te quedas, pero este artículo no es para
discutir sobre los temas generales y el eterno debate acerca de si lo viejo o
lo nuevo es mejor, sino para resaltar en un aspecto que, sin importar tus
preferencias, casi siempre suele ser mejor en el anime antiguo, me refiero a su
apartado musical. Esas melodías que apenas escucharlas las asocias con un
personaje o serie.
En
mi opinión, la diferencia más radical entre un anime clásico y su versión
moderna no es el apartado visual, sino lo distantes que son su atención a la
música y aspectos sonoros.
Y no
exagero… una serie popular podía venir acompañada de una biblioteca entera de
OST’s
¿Qué
es un OST?
De
su abreviación original en inglés, original soundtrack, es básicamente la banda
sonora que acompaña al anime. Esta, además de música puede incluir mini
tonadas, sonidos ambientales, diálogos de los personajes, etc. Básicamente, un
OST es la enciclopedia auditiva de la serie.
Hoy
día los animes suelen hacer un mayor énfasis en sus openings y endings (temas
de apertura y clausura) y centrarse en otros aspectos, como la animación,
dejando a un segundo o hasta tercer plano el apartado musical. Pero, ¿por qué
sucede esto?
Es
difícil señalar una sola causa, y aunque esta es sólo una opinión personal,
creo que tiene que ver con la forma moderna en la que los animes y los medios
digitales se crean y distribuyen actualmente.
Un ejemplo
claro del cambio son sus temporadas. Antes, la primera temporada de un anime
popular podía extenderse infinidad de capítulos. Ahora, la tendencia es reducir
las temporadas a poco más de veinte o treinta episodios a lo mucho.
Lo
cierto es que el aspecto sonoro de un anime ha perdido peso, mientras que la
historia y la animación cobran más protagonismo y parte del presupuesto para su
desarrollo, algo que me parece un error. Una buena composición musical requiere
de profesionales, y no es nada barata, por lo que si las casas animadoras
necesitan cortar presupuesto, empezarán por la música.
Antes
de que las grandes redes sociales y los servicios de streaming fueran siquiera
un concepto, los estudios buscaban la manera de sacar provecho a las
series lanzando todo tipo de productos entre los cuales, claro está, se encontraban
los OST’s.
Similar
a lo que ocurre en el campo de los videojuegos, ahora y gracias al dominio
poder de internet, no es necesario comprar un disco, casette, CD, o cualquier
formato físico para poder obtener una canción, y aunque eso puede resultar conveniente
en un sentido, también resta el aspecto coleccionable de la misma. No es lo
mismo tener un mp3, o una lista de reproducción que tener un CD con una portada
hecha a medida, e incluso algún extra de tu serie favorita.
¿Es
el final de los OST’s?
Probablemente
no. Aún en tiempos modernos se crea música muy buena que va de la mano con el
anime actual, sólo que las canciones y en particular, las pequeñas melodías que
solían dar mayor personalidad y sabor a las series japonesas son mucho más
escasas hoy día. Ello sin contar los temas para openings y endings, que siempre
serán populares.













