Noche de insomnio
Es de noche y todos en la mansión se preparan para
dormir, incluyendo a Tisca, que en esos momentos se dirige a su habitación con el
pijama puesto, lista para acostarse cuando un ruido proveniente de la oscuridad
llama su atención...
-¿Alysa, eres tú? -pregunta ella, atenta a cualquier
respuesta de su gata.
Repentinamente, de la oscuridad emerge caminando un
soldado de juguete que funciona con baterías y se dirige hacia ella. La extraña
visión hace que Tisca se desconcierte, por lo que decide apresurar el paso y
cerrar la puerta de su habitación con llave tras de sí.
Creyéndose segura en su habitación, Tisca suelta un
suspiro de alivio que no dura mucho, ya que no tarda en escuchar algo moverse
en el interior de su amplio armario. Con manos temblorosas, pero decidida,
Tisca se dispone a abrir la puerta del mueble, y al hacerlo, de entre las
sombras asoma el rostro de un muñeco se le va encima. Tisca cae de bruces al
suelo, asustada y lanzando un grito de terror el cual no tarda en ser acallado
por la risa de un niño.
Una vez los ojos de Tisca se han adaptado a la
oscuridad, ella puede distinguir a su hermano Chirstopher sosteniendo el muñeco
por detrás sin dejar de reír.
-¡Christopher, qué estás haciendo en mi armario!
-Debiste ver la cara que pusiste -comenta el pequeño
sin dejar de reírse.
-¡Mocoso malcriado! ¡Regresa a tu habitación antes de
que despierte a mamá!
-¡No quiero! -reniega.
A empujones Tisca lo saca de su habitación hasta el
pasillo, es entonces que se encuentra abruptamente con la cara de Mali, lo que
vuelve a asustarla y la hace caer. Mali intenta hablarle, pero ella le lanza
una pantufla directo al rostro que le hace callar.
Mali no parece inmutarse ante el golpe en absoluto, y
a pesar de ello el golpe le deja una marca roja con el contorno de la suela.
-¿Sucede algo? ¿Por qué estás gritando tan tarde,
Tisca?
-Ya tuve suficiente de ustedes dos. ¡Cada uno a su
habitación!
-Es que... tengo miedo -se queja el pequeño.
Tras escucharlo, Tisca se calma un poco. -Está bien...
Llamaré a mamá para que te cuente un cuento.
-¡Pero, quiero que tú me cuentes uno!
-Está bien, ve a tu habitación, iré enseguida -le
ordena.
Progresivamente el chiquillo le obedece, dejando a
Mali y a Tisca solos, entonces ella regresa a su habitación para buscar un libro
en su estante. Mali no tarda en seguirle.
¿Por qué accediste a leerle un libro a tu hermano,
Tisca?
Mientras busca en su librero ella le responde
distraídamente. -Cuando era más pequeño, Chirstopher sufría de ataques de asma
pese a estar bajo el cuidado constante de una enfermera. Esto le provocaba
constantes pesadillas. Ahora ya no tiene esos problemas, pero el miedo a dormir
lo acompaña hasta hoy día.
Una vez Tisca ha elegido el libro que llevará, ambos
se dirigen a la habitación de Christoper, pero al tocar la puerta, en vez de
ser recibidos por el niño, un helicóptero de juguete aparece en su lugar
disparando dardos de goma a ambos. Tisca y Mali huyen por el pasillo tratando
de evitar a toda costa los proyectiles. El helicóptero los persigue hasta la
planta baja y por todo el jardín hasta que ambos no tienen más remedio que
saltar a la piscina, empapando sus ropas de dormir. Poco después, ambos asoman
la cabeza del agua con el rostro lleno de dardos de juguete adheridos a su
piel. La risotada de Chistopher no tarda en escucharse detrás de unos arbustos.
Cuando logran salir de la piscina, y con las ropas
empapadas, Tisca carga al niño con fastidio de regreso a la mansión.
-¡Muy bien, Christopher! ¡Si quieres que te leamos un
cuento, vas a tener que comportarte!
-Está bien… -dice el pequeño sin reprochar.
Una vez han llegado al cuarto de Chistopher, Tisca se
sienta al filo de la cama de su hermano y se dispone a leer el libro que ha
elegido para él:
“Hace mucho tiempo, una chica se pasaba todas las
noches contemplando el cielo, y terminó
inevitablemente por enamorarse de una estrella; la más brillante del
firmamento. Un día, la luna, al verla como todas las noches frente a su ventana,
le preguntó por qué se había enamorado de una estrella. La chica le respondió
que el hombre que le había prometido matrimonio le había roto el corazón, y
desde entonces prefería la compañía de las estrellas, porque podía confiar en
que cada noche su estrella favorita brillaría sólo para ella, y que su luz
distante continuaría iluminándola, incluso mucho después de que ésta dejara de
existir. Así, un día ella dejó la tierra y se convirtió en una estrella fugaz,
cumpliendo finalmente su anhelo de pertenecer al firmamento junto a su amada estrella”.
-...Fin -puntualiza Tisca al tiempo que alza la vista
para ver a su Hermano, pero para su sorpresa sólo encuentra a Mali escuchándola
con atención. -¿Dónde está Chistopher?
Mali no tarda en señalar al pequeño, quien en esos
momentos se entretiene jugando absorto a un juego de video, no muy lejos de
allí.
-¿Al menos me estabas escuchando, Chrstopher? -le
reprocha ella, desconectando el aparato de la corriente apenas tiene
oportunidad.
-Esas historias son para chicas, ¡no me gustan!
Hastiada, Tisca arroja el libro al suelo con fuerza.
-Bueno, ¿y qué clase de historias te gustan,
Christopher? -interviene Mali.
En respuesta, Christopher trepa por una de sus repisas
llenas de juguetes y figuras de acción hasta llegar a la sección de su
colección de revistas y toma una de ellas, para luego proceder a mostrándoselas.
-¡Las historietas!
Acto seguido el niño toma un casco de apariencia futurista
de la repisa y se lo coloca en la cabeza, luego hace lo mismo con Mali. -Yo
seré el capitán máximo, y tú serás mi ayudante, el justiciero vengador-
Entonces se pone a leer...
“Es una tranquila noche de viernes en la ciudad
umbral, y sus habitantes se preparan para pasar una velada frente al televisor
cuando ¡Un extraño objeto baja del cielo hasta impactar en una de las calle!
Presintiendo peligro, el capitán máximo y el justiciero vengador se apresuran a
llegar al sitio. Allí, un espectáculo los espera cuando civiles y super héroes
se dan cuenta que lo que ha caído no es un simple meteorito, sino ¡un
hermanalgruñón, uno de los monstruos más temibles del universo conocido y
desconocido, proveniente de la constelación amargón!”
Haciendo uso de su imaginación, Christopher se ve
transportado al interior de la historieta en su papel de héroe, mientras que su
hermana es representada como una mujer robótica que lanza fuego por la boca. “¡Deja
mis cosas!, ¡Regresa a tu cuarto! ¡Ve a fastidiar a otra parte!” -Exclama
el gigantesco enemigo con voz monótonamente robótica al tiempo que los héroes
la combaten con ferocidad.
A ese punto Tisca interrumpe la lectura: -¡Un momento!
¿Por qué tengo que ser yo el monstruo?
-Tranquila, Tisca, es sólo un juego -asegura Mali en
un intento por calmarla, a lo que ella reacciona quitándole el casco de
juguete.
-Esto no está ayudando... -asegura ella con
frustración y tirando de él, llevándolo a un lugar apartado de la habitación
para que su hermano no los oiga-. Él solo quiere que juguemos con él. Mi
hermano es muy listo, no olvides que el punto de esto es hacer que Chrsitopher
se duerma.
-Entonces, ¿qué sugieres?
-En estos casos sólo queda una opción: ¡Consultarlo
con internét! -dice sacando su teléfono intelligene para luego ponerse a buscar
en la red una solución para el insomnio, algo que no tarda mucho en encontrar: -Veamos...
“cinco soluciones que pueden servir
contra el insomnio...” Primera solución: contar ovejas.
-¿Ovejas? -repone Mali, extrañado-. No sabía que
criaban ovejas en la ciudad.
-¡Ya sé! ¡Tengo una idea! –exclama Tisca.
Más tarde, en el jardín de la mansión, Tisca llama a
su hermano a salir de su habitación. -Oye, Christoper, ¿podrías venir un
momento a la ventana?
En tanto su hermano se acerca, Mali, quien está
vestido de oveja y medio escondido entre unos arbustos, en medio del jardín le
reprocha a ella en tono lastimero. -Yo no creo que esto vaya a funcionar. Ni
siquiera sé cómo hace una oveja. Lo único que conozco es el lenguaje de las
cabras.
-Es lo mismo -le asegura ella a gritos desde la
ventana-. ¡Prepárate, aquí viene Chrisopher!
Una vez está su hermano con ella, Tisca lo alienta a
mirar por la ventana al tiempo que le da una señal a Mali. En ese momento él
aparece y desaparece saltando entre los arbustos haciendo ruidos de cabra.
-¡Mira, son ovejas Christopher! ¿Por qué no me ayudas
a contar cuántas hay en el jardín? -lo anima.
Apenas termina de preguntárselo, Mali nota la
presencia de un helicóptero de juguete que se detiene frente a él y comienza a
acribillarlo con ráfagas de bolas de pintura. Entre gritos, Mali no tarda en
tratar de huir del helicóptero sin olvidar su papel de oveja, brincando por el
suelo apoyado en sus cuatro extremidades y haciendo como cabra cada vez que las
municiones lo alcanzan.
Al ver el lío desde la ventana, Tisca se da cuenta de
que su hermano, a quien tiene a su lado controla el helicóptero a través de un
control remoto, por lo que trata de arrebatárselo por la fuerza. La pelea sólo
causa que el helicóptero persiga y ataque con mayor agresividad a Mali. Al
final, Tisca y Christopher rompen el control remoto provocando que éste se
salga de control y los ataque directamente a ellos también.
Poco después y con la ropa y el rostro cubiertos de
pintura los tres se reúnen en la cocina. Tisca mantiene una expresión de pocos
amigos que no puede ocultar al tiempo que consulta de nuevo el internet. -“Si contar ovejas no funciona” -lee
Tisca- “Pruebe beber leche caliente con
miel”.
Ya con una enorme jarra de leche con miel en la mesa,
Christopher propone. -¡Hagamos un concurso a ver quién puede beber más leche,
Mali!
-Claro, ¿por qué no? ¡Me encanta la leche! –dice él
felizmente.
De ese modo Tisca y Mali convencen a Christopher de
beber vaso tras vaso de leche tibia, lo mismo hace Mali. Tisca por su parte, se
limita a observar a ambos. Al poco tiempo Mali se queda profundamente dormido recostado,
con medio cuerpo en la mesa y roncando con fuerza mientras Christopher continúa
bebiendo vaso tras vaso de leche sin mostrar señal de cansancio o somnolencia.
Para cuando el contenido de la jarra se agota, el niño se auto proclama ganador
del juego. Al ver esto, Tisca se limita a contener su ira y a no perder el
control…
-“Nada como un
relajante baño de sales minerales para relajar el cuerpo y descansar la mente
cuando uno se dispone uno a dormir” -lee Tisca junto a la bañera con su hermano,
a quien se dispone a tallar el cuerpo y el cabello, todavía manchados por la
pintura, algo que Christopher no recibe con buen gusto, resistiéndose.
-¿Mali, por qué no vienes y me ayudas aquí? -le
pregunta a Mali, quien se mantiene a prudente distancia del agua.
-¡No gracias! ¡Ya tuve suficiente por una noche!
–asegura con cierto temor.
Mientras Tisca y Mali discuten, Christopher aprovecha
la distracción de Tisca tomando una botella de shampoo, la arroja al agua y
discretamente activa el jacuzzi de la bañera. No pasa mucho tiempo para que una
capa de espuma cubra la superficie de la bañera, y para cuando Tisca se percata
de ello, nota con sorpresa que lo que en realidad está tallando no es su
hermano, sino un lagarto inflable de juguete.
-¡Chrisopher! ¡En dónde te has metido! -le grita,
tratando de encontrar al pequeño entre la creciente espuma que pronto termina
por desbordar por la bañera, expandiéndose a una velocidad alarmante por el
amplio baño ante la mirada de preocupación de Tisca y Mali.
Entre tanto y con una toalla atada al cinto,
Christopher sale sigilosamente por la puerta del baño y los encierra dentro
hasta que la espuma comienza a desbordarse por las ventanas y también por
debajo dela puerta del baño…
Tiempo después del accidente, de regreso en el cuarto
de Christopher, y aún con burbujas en el cabello y la ropa, Tisca y Mali analizan
otra solución.
-“Si todo lo
anterior no funciona, el último recurso al que se puede recurrir al padecer
insomnio es dejar al individuo exhausto con una sesión de ejercicio intenso”
-lee Tisca en voz alta para entonces tomar un silbato del que hace uso y
empieza una sesión de aerobics con Mali y Christopher como pupilos.
Al principio, los ejercicios que Tisca les impone son sencillos, pero esto cambia rápidamente, pues cada vez que terminan uno ella les exige hacer ejercicios más complejos y rápidos que ambos siguen sin ningún problema. Al final, la única que termina exhausta con el ejercicio es Tisca. No pasa mucho para que ella se rinda en su cruzada por hacer dormir a su hermano. En su rostro pueden notarse grandes ojeras debajo de los ojos a causa de la falta de sueño, algo que ni Mali ni Christopher presentan a diferencia de ella.
-Es imposible -admite Tisca, jadeante-. No hay manera
de hacer que Christopher se duerma.
-¡Qué divertido! ¿Ahora a qué vamos a jugar? -inquiere
Christopher, lo que enciende el mal genio de Tisca.
De un momento a otro ella recobrar sus fuerzas. -¡Es
el colmo! ¡Con sueño o no te irás a la cama, Christopher!
-¡Guerra de almohadas! -proclama Christopher ignorando
las quejas de su hermana mayor y lanzándole una almohada al rostro.
Ella responde de la misma forma lanzándole otra
almohada a su hermano menor. Mali no tarda en unírseles al juego. La noche
transcurre y las horas pasan rápidamente mientras ellos se divierten, ajenos al
tiempo hasta que el sol comienza a asomar por el horizonte…
Tisca, completamente exhausta lanza un débil golpe a
Christopher con su almohada un momento antes de caer sobre ésta y quedarse
profundamente dormida. No lejos de allí yace Mali dormido, ya desde hace tiempo
en el suelo y sin dejar de roncar. Christopher entonces se ve a sí mismo como
el único despierto de la habitación. -¡Gane! ¡Les gané a ambos! -proclama con
orgullo, entonces sus fuerzas se desvanecen repentinamente hasta dejarse caer
dormido sobre su almohada, al lado de su hermana. Al poco tiempo Acanta entra a
la habitación con la intención de despertar a Christopher.
-Querido, ya es hora de levantarse -saluda voz dulce y
tenue a su hijo, como todas las mañanas antes de notar que ahí también se encuentran
dormidos Tisca y Mali. Al notar el estado desordenado de la habitación, cuyo
suelo está cubierto de plumas, no tarda en entender lo que ha sucedido.
-Ya veo, así que mi pequeño niño tuvo otra noche de
insomnio. Me alegra que él y Tisca sigan siendo hermanos tan unidos... -comenta
antes de cerrar la puerta. El sonido es suficiente para despertar a
Christopher, quien cobra consciencia con energías renovadas.
-¡Ya es de día! ¡Oye, Tisca, Mali, vamos a jugar!
–dice suplicante al tiempo que sacude a Mali y a su hermana con fuerza para
despertarlos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario